¿Qué onda Robert?


Robert Smith, vocalista de "The Cure", dijo hace poco que él no compartía el hecho de que los músicos liberaran su música en internet.
A mí me cayó como un baldazo de agua con caca pues la banda inglesa era hasta el dia de ayer es una de mis preferidas hace varios años.
El señor Smith dijo:
"Esperan que yo disfrute un mundo donde los músicos estén obligados a poner su música disponible gratuitamente. Es un mundo completamente injusto. Esos artistas bien establecidos y exitosos que hacen eso porque pueden solventarlo están ayudando a crear y mantener un entorno cultural de expectativa: La expectativa de que todos los músicos tendrían que hacer eso gratis. Es una situación triste".
Qué te podría decir, pero justo ahora que "mi cabeza está en la puerta" me aparece una pregunta. ¿Hace cuánto tiempo que Robert no saca un disco BUENO, así como los de antes? Si la música de Robert se la pelearan como sucedía antes ¿Cuál sería el problema de regalar algunos discos? ¿No será que Robert tiene miedo de perder lo POCO que gana por estos días?
¿Y qué onda con la renovación Robert? ¿ah?

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La experiencia, es la nueva realidad


Hace poco, he leído un libro llamado "El futuro ya llegó" (Editorial Atlántida, Buenos Aires, 2007) escrito por Guillermo Oliveto, un reconocido analista y consultor Argentino quien, haciendo gala de una visión histórica que yo podría llamar muy adecuada, nos sitúa en una época que él llama como de "la tercera gran ruptura". El identifica otros dos momentos de la historia que pueden ser catalogados como fenómenos que rompen con todo lo establecido hasta ése momento.


El primero de ellos fue cuando en la Grecia antigua, allá por el siglo V A.C. los filósofos sofistas declaran no creer que el hombre fuera capaz de conocer una verdad válida para todos, sino que cada uno posee su propia verdad. Interesante idea ¿eh? Y pensar que tiene casi 2500 años... El segundo es nuestro conocidísimo renacimiento que, retomando los elementos de la cultura clásica adormecidos durante la edad media, instala en el discurso de la época una exaltación y elogio hacia el Hombre, (entendido como género humano y no como figura masculina), produciendo un florecimiento en todos los ámbitos del quehacer humano.
Finalmente, la tercera gran ruptura, correspondería a la posmodernidad, todo un concepto sobre el que no es poca la polémica que existe.
La cosa es que Oliveto dice que vivimos en la época de la “expansión de la información”, y aquí es donde yo te hago una pregunta. ¿cuál crees tú, querido lector, que ha sido la “non plus ultra” de las herramientas de información?
¿La imprenta del sr. Gutemberg? ¿Será el diario? ¿La radio o el cine? ¿Quizá la televisión?
Efectivamente, ninguna de las anteriores sino ésta donde estamos ahorita mismo, nuestra querida Internet.


Y a partir de ahí creo que Oliveto se queda un poco corto, porque, como dicen Xavier Guilhou y Patrick Lagadec: “Las rupturas son discontinuidades brutales e irreversibles que provocan la descomposición y la recomposición de los principios fundadores y reguladores de un conjunto de sistemas interdependientes” y para mí, la posmodernidad no impone una discontinuidad irreversible, por lo que para mí, y observando la definición de arriba, que por lo demás es la misma que da Oliveto en su libro, la verdadera tercera gran ruptura la está produciendo Internet.
Porque nunca antes en toda la historia de la humanidad una persona había tenido tanta información al alcance de su mano como ahora, y más encima, con la posibilidad de manejarla con procedimientos medianamente sencillos, lo que está haciendo cambiar drástica y muy rápidamente nuestro mundo.


Por ejemplo, mucho de las comunicaciones que existen hoy, está siendo transformado por esta herramienta cuya velocidad de desarrollo es tan rápida que algunos, antes de darse cuenta que se están quedando atrás, simplemente se quedan abajo del tren.
Un ámbito muy sensible es el de nuestra educación que “pretende educar con herramientas del siglo XIX a jóvenes del siglo XXI”. Y es que si esto sigue avanzando tan rápido, en un tiempo más, nuestros métodos de enseñanza simplemente no van a servir para nada, porque en nuestros colegios aún se enseña la información, mientras lo que se debiera estar enseñando en las aulas del siglo XXI no es historia, o biología, o ciencias, sino cómo manejar este caudal de información que está disponible de forma abierta en la red a disposición de cualquiera que pueda conectarse. Porque la información está en todos lados y, por esta razón, son muchos los ámbitos en donde el cambio de paradigma ya está ocurriendo, como en el mundo de la venta de discos y películas en su formato físico, en donde la industria que por mucho tiempo se dedicó a este negocio se niega a aceptar el cambio y adaptarse a los nuevos tiempos. O un caso tal vez emblemático, el cese de la distribución de la enciclopedia Encarta que tuvo que capitular ante el cada vez más grande monstruo Wikipedia, (lo que nos da una pista de lo que significa la estaticidad de la información versus su actualización constante) o la cada vez más frecuente migración de los medios tradicionales al formato web. Y esto sin contar la pronta llegada de la televisión a la triple W, solo limitada por los pequeños anchos de banda que tenemos en países subdesarrollados como el nuestro, pero que en países como Japón ya son una realidad.


Y para terminar te quiero dejar un excelente vídeo realizado por la gente de Casaleggio Associati una consultora italiana quienes el 2007 realizaron este trabajo que nos cuenta cómo fue, cómo está siendo y cómo podría llegar a ser esta vertiginosa historia del mundo de las comunicaciones y cómo es que la internet dio inicio a un proceso que podría estar transformando esta realidad que parece tan sólida y tan objetiva, en una realidad particular para cada uno de nosotros.
Al final, parece que los sofistas tenían razón.

PS: gracias a Carolina Paredes por enviarme este vídeo


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