Jimmy Hendrix murió un 18 de Septiembre


Así es.
Hoy no todo son ramadas, chicha y empanadas. Hoy no solo se conmemora la patudez de don Mateo de Toro y Zambrano y sus amigotes de la junta que nos llevaron, luego de un largo camino, hasta el 1 de Enero de 1818. (¿No sabe lo que pasó ese día? Averigüelo aquí)
Hoy (18 de Septiembre) se conmemora la muerte del famoso músico norteamericano quien en circunstancias que hasta hoy no están del todo claras fallece trágicamente en la ciudad de Londres.

Fue un 18 de septiembre de 1970 el día en que James Marshall Hendrix, nacido en Seattle un 27 de Noviembre de 1942, se nos fue a tocar al cielo.
Según el parte policial Hendrix muere por asfixia causada por su própio vómito, al haber mezclado pastillas para dormir con alcohol.
Y fue al otro día de una fiesta que Jimmy aparece muerto en su pieza del hotel Samarkand.
Es Monika Dannemann, amiga de Jimmy, quien dice que es ella, al pasar a buscar al zurdo de Seattle (me salió como de tenista esa ¿ah?) a la mañana siguiente, la que se da cuenta que éste ha vomitado y que no reacciona. Ella llama una ambulancia y el resto ya lo pueden imaginar.
Todo esto sucedía un 18 de Septiembre de 1970.
Es parte de la leyenda cosas como que la misma Danneman dijera que Hendrix estaba vivo al ser subido a la ambulancia y que éste fallece por una negligencia en camino al hospital St. Mary Abbots.
O que, como escuché alguna vez cuando mas niño, que Jimmy Hendrix había muerto producto de una sobredosis de...¡mostaza!
¡Por favor!

nota:
el precioso dibujo del encabezado es "voodoo soup" (sopa vudú) de Moebius.

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Sobredosis de Levonorgestrel



Para los que no lo saben el levonorgestrel es el nombre genérico para la tan famosa y controvertida “píldora del día después”.
Pero no me voy a referir en específico a la pildorita, ni a sus conocidos efectos sino que a lo que el uso de este fármaco ha evidenciado en una sociedad a la que le tengo un gran cariño pero que, en ocasiones como ésta, a veces llego a odiar.


Resulta que existe una sustancia química que es capaz de proveer de una anticoncepción de emergencia a quien la tome.
La anticoncepción de emergencia se refiere a métodos que las mujeres pueden usar como respaldo y en caso de emergencia, dentro de los primeros días posteriores a una relación sexual sin protección, con el objetivo de prevenir un embarazo no deseado.
Esta es la definición que da la Organización Mundial de la Salud (puedes revisar el texto completo aquí)para una prestación de la medicina contemporánea, que en nuestro país ha levantado una verdadera polvareda que ahora se tiñe de un color así como de bandera de partido político en época de elecciones.

La cosa es que en un momento de lucidez casi sin parangón la salud pública de nuestro país tomó la decisión de incluir en la lista de medicamentos disponibles en el servicio de salud al levonorgestrel.
La medida hizo que el sector conservador chileno (casi literalmente) “pusiera el grito en el cielo”.
Se acusaba a “la píldora del día después” de ser abortiva y de poner en grave riesgo la institución de la familia.

Y ahí comenzó todo. De ser un instrumento de salud pública pasó rápidamente a ser poco menos que una máquina diabólica que se tragaba a las guaguas y que, por supuesto, ponía en grave riesgo la institución de la familia.
Pero resulta que claramente la píldora de la discordia no es abortiva.
Cito a la Organización Mundial de la Salud nuevamente:

Se ha demostrado que las píldoras anticonceptivas de emergencia (PAE) que contienen levonorgestrel previenen la ovulación y que no tienen un efecto detectable sobre el endometrio (revestimiento interno del útero) o en los niveles de progesterona, cuando son administradas después de la ovulación. Las PAE no son eficaces una vez que el proceso de implantación se ha iniciado y no provocarán un aborto

O sea, según lo que aquí dice, no sólo no es abortiva, sino que si aún alguien la quisiera utilizar como una forma de abortar un embarazo, este fármaco no lo provocaría pues no son eficaces una vez que el proceso de implantación se ha iniciado.
La OMS es una institución que ha establecido parámetros de salud pública aceptados por éste y un sinnúmero de gobiernos alrededor del mundo y en este tipo de materias médico biológicas yo le creo.

Pero más allá de si es realmente abortiva o no, cosa que “a ciencia cierta” quizá nunca sepamos, la cuestión aquí se trata del “síndrome del cinturón de seguridad” como yo le llamo.
Me explico.
¿Será posible que en una sociedad que se dice “civilizada”, y “en camino hacia el desarrollo” un policía me multe por no llevar puesto el cinturón de seguridad?
En otras palabras, si a mí no me importa morir en un accidente automovilístico, ¿por qué el estado chileno mediante su aparataje legal me sanciona de la misma forma en la que si yo pusiera en riesgo a alguna persona o vulnerara alguno de sus derechos? O sea, ¿por qué para el estado chileno es lo mismo que me pase una luz roja a que no lleve puesto mi cinturón de seguridad?
Considero que NADIE debería inmiscuirse en cuestiones que son de mi completa incumbencia, aquellas cosas en las que se dice que yo decido libremente, en la intimidad de mi conciencia.
Es cosa mía si decido protegerme de un posible accidente. Sería como si me multaran por elegir no usar condón al tener sexo con alguien.

Lo que sí considero una excelente medida es la obligatoriedad de que todos los autos posean cinturones de seguridad para que, en el caso en que yo así lo decida, pueda ponerme el cinturón de seguridad.
Aplaudo también el hecho de que uno pueda comprar un condón casi en cualquier parte para que, en el caso en que yo así lo decida, pueda tener “sexo seguro”.

De la misma forma, me alegraría mucho que una adolescente mayor de 14 años pudiera tener la opción de prevenir un posible embarazo.
En el caso en que ella, libremente y en la intimidad de su conciencia, así lo decida.

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